El tema de hoy es: Por qué tenemos tan malos representantes políticos.

  malos-politicos Para Hablar de nuestros representantes políticos, no tenemos que lavarnos la boca, como se sugiere hacer cuando se habla mal de una persona que no se lo merece.

Y ya que hablamos de merecimientos, nuestros “honorables” representantes se lo merecen todo, se merecen –desde su punto de vista– nuestro dinero, sus prebendas y todo lo demás, y desde el punto de vista de todos, toda la responsabilidad  que se deriva de su mala gestión, que más bien es una mala intención, aunque esta parte de la ecuación –actuación-responsabilidad— no les convenga asumirla por  razones obvias.

   Llegados a este punto de mi razonamiento y espero que  en concordancia con los puntos de vista de quienes me lean, dados los tiempos que vivimos, donde a todo lo que le corresponde al pueblo por derechos constitucionales adquiridos a través de los años, con mucha lucha y muchos esfuerzos, se le está recortando sin importar que muchas personas terminen a un paso de la muerte por carencia de casi todo, tengo parte de la solución. Recortar donde no se ha hecho y que por demás en nada le cambiará la vida al colectivo al que se le aplique ni le restará calidad y en justicia, es por ahí por donde debieron empezar con sus: “Ajustes”—recortes–, para que al menos pareciera que les interesamos y que los mueve el bien común, y así, mamen de la misma medicina que le están administrando a los pueblos que representan, sin que olvidemos que sus generosos sueldos son ya por si  mismos un seguro contra las carencias, a más de un abuso y casi un delito si es que no lo es. Ya saben a quienes me estoy refiriendo, si, a ellos, a los políticos.

   Para empezar, quien obra bien, nada teme y quien nada teme no tiene que recibir protección porque sus buenas o grandes obras son su seguro de vida personal. Como ellos, los políticos alegan inocencia y buena voluntad en todos sus actos, fuera guardaespaldas porque los únicos que los necesitan son los bandidos y ellos dicen no serlo; aunque sus actos sean una prueba de lo contarario.

   Siendo ciudadanos iguales a ti, a mí; se pueden desplazar en el transporte público, yo les recomiendo el metro para quienes lo tengan, los que no, pueden hacerlo en los buses y en bogotá específicamente lo pueden hacer en transmilenio para chupen y sientan lo que es una tortura china. Otros, los que están como cerdos de gordos detanto comer y de tanto robar, que lo hagan en bicicleta que buena falta les hace para estar en condiciones físicas óptimas, que además les dará unas buenas condiciones mentales al menos para que asuman las responsabilidades de sus actos. Fuera coches oficiales, salen sobrando y de paso, nos encontramos con un ahorro más; porque es estas circunstancias y sintiéndolo mucho, los conductores no son necesarios.

   Si de todas formas, no les parece razonable y quieren seguir disfrutando de la vida que llevan, siempre les queda: Hacerlo con sus propios recursos y dejar intacta la caja del estado aunque al final de cuentas sea lo mismo porque lo harán con el dinero de sus robos, de sus peculados o de sus rapiñas, llámese como se llame este asunto es apropiación de los fondos del estado que en buen castellano es robo y abuso de confianza.

   Sus teléfonos móviles –celulares– deben ser solo para recibir llamadas, que se gaste su dinero quien tenga que hablar con ellos y cuando sean ellos los que se tienen que comunicar con alguien en cumplimiento de su deber, que lo hagan desde sus oficinas que cuesta menos y se puede ejercer un control más estricto.

   Recortar sus viajes turísticos, disfrazados de funciones de estado, fuera fondos que estén en entredicho y si se pueden justificar, también tienen que ser fiscalizados para que ni un solo centavo de las arcas del estado pueda ser usado por tan dignos sinverguenzas en sus asuntos personales.

    Ahora bien, ¿cuánto creen que se ahorraría el estado con estos recortes? Calcúlenlo todos los que me lean y de paso expresen su opinión sobre esta reflexión mía que a partir del momento de leerme, también es de todos ustedes.

    Continuando con mi discurrir por el mundo de los políticos y su mundo perverso, hay algo más importante que puede salir de estos recortes, es que tal vez sirva de auto-control y así, quienes entren en política no sean los vividores y buscavidas de siempre, accedan solo quienes quieren prestar un servicio a la sociedad en la que viven pues al haber desaparecido el aliciente del saqueo de las arcas del estado, del robo descarado, de la vida  fácil con tantas prebendas y tantas prerrogativas, ya en la política como profesión no habría un aliciente para ejercerlala, dejaría de ser un negocio y pasaría a ser una entidad de servicio social a la que se llega porque se quiere velar por el buen funcionamiento de la sociedad y prestarle un servicio.

    Ya para terminar, todos juntos, como sociedad, debemos dar los pasos que nos  lleven a construir un mundo mejor, haciendo posible que nuestras instituciones dejen de ser la cueva de Alí Babá y la política el negocio más sucio, más impune y más productivo de la tierra, porque no son los negocios de armas o de drogas los más productivos de la tierra, lo es la Política y lo hace el negocio más antisocial  porque el dinero que descarádamente se roban, es el que se debía usar en la asistencia  social, salud, infraestructura, educación y lo peor es que cuando el dinero ya no está y nadie sabe en qué recodo del camino se perdió y no existe un bandido que sentenciar, llega la solución salomónica: Cortar de raíz o en el mejor de los casos restarle calidad al servicio que se debía prestar.

   En síntesis, tenemos que dejar de ser: Convidados de piedra en todo lo que nos atañe porque si nos perjudica, es de nuestra incumbencia y es de nosotros que tiene que salir la solución. Solo me queda decir: A trabajar, por  nuestro bien y el de las nuevas generaciones si queremos que exista una, pues al paso que van las cosas estamos encaminados a desaparecer porque el hambre mata y la carencia de las cosas materiales que nos hacen la vida mejor y a las que estamos acostumbrados, causa depresión y la depresión está a un paso de la locura ¿y después de la locura qué viene? A eso no puedo responder porque nunca he estado loco aunque lo parezca, pero si lo puedo intuir.

    Ya para terminar, les digo que hasta aquí me alcanzó el impulso, aquí queda escrito mi punto de vista que a partir de este momento, pasa a ser de todos, nuestros puntos de vista

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