El tema de hoy es: La muerte I

LA MUERTE I

El tema de hoy es la muerte I

A pesar de saber que la muerte es un mal necesario al ir degradándonos físicamente con el paso del tiempo y esto ser un hecho cierto e inexorable, ley natural de vida y que un día cualquiera nos hemos de encontrar con ella, en la cultura occidental, no queremos tener que tratarla, y menos; darnos por enterados que: Un día desconocido, tocará a nuestra puerta y entrará, tanto si es bienvenida como si no y tomará nuestra vida, lo único que tenemos y que paradójicamente, no nos pertenece y lo hará con  dolor si es preciso, porque sabe que siempre la hemos temido y por eso mismo repudiado.

 La muerte nos desconcierta, porque; estando presente en todo momento de nuestra vida, es muy incierta al no poder saber, el día y la hora en que desempolvará su guadaña para asestarnos  el golpe final y ese desconocimiento, trae con ella la incertidumbre del  mañana y la rebeldía que sufren quienes no se pueden defender, y no nos podemos defender, porque en el tema de muerte, solo ella decide, solo ella tiene  la última palabra y nunca jamás concede segundas oportunidades.

 Otra razón para que en occidente, la temamos tanto; es por no saber lo que hay después, más allá de la orilla en que según la mitología griega, Caronte el barquero del Hades en el supuesto caso de tener  el óbolo exigido como pago, nos transportará y depositará en la otra orilla del río Aqueronte, donde estaremos indefensos, sin saber hacia dónde seguir, o si en ese punto empiezan los supuestos castigos  divinos con que las religiones amenazan a quienes… No han cumplido los preceptos que ellos enseñan y  que según esas, sus enseñanzas, vienen de Dios.

  Ahora bien, si la muerte aterra por desconocimiento de qué hay más allá o por ser sabedores que no hemos obrado todo lo bien que pudimos y aparentemente era nuestra obligación y responsabilidad, yo tengo una salida para no temerla o al menos entenderla y aceptarla: Obrar de forma que nuestros actos no puedan acusarnos ni ser cuestionados, mejor dicho: Obrar bien y así,  una vez haber cruzado el río Aqueronte o el río Estigia, según Virgilio en su, Eneida, no tendremos nada que temer, pues solo los malos serán castigados y el bien nos habrá protegido de imprevistos y aprensiones.

  Por último y ya para terminar, la muerte; desde mi punto de vista personal, es la liberación que en algún punto del recorrido de la vida, ya sea para escapar a los sufrimientos que estemos pasando en esos momentos o por sabernos realizados; ante el convencimiento de haber cumplido con las obligaciones que traíamos al nacer, todos los seres humanos necesitamos y por esa misma razón, debemos aceptarla y hacerlo con buen tino. Otra cosa no cancelará la cita inoportuna e  involuntaria, que  tenemos con ella.

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