El tema de hoy es: La vida y el tiempo

EL TIEMPO Y LA VIDA  GRATIS

El tema hoy es la vida y el tiempo

  La vida y el tiempo, para mí inseparables, me sirven de tema para este escrito y aunque no empiece expresamente hablando de ellos, pueden estar seguros que…la vida y el tiempo son sus protagonistas.

Empiezo, recordando un día en que hablando con uno de mis hijos sobre las cuentas que se pagan por año como es: El seguro del coche, los impuestos o un dominio, la

conversación versó sobre lo costoso o barato que pueden llegar a ser esos servicios, le dije que un año era muy largo, como queriendo decir que el precio para cubrir un año, es razonablemente barato o no tan rematadamente caro, a lo que mi hijo respondió: Y ya es Septiembre, como diciéndome: No me parece barato porque un año es muy corto, algo entendible desde su punto de vista y discutible desde el mío, pero a su vez, razonable desde nuestros propios puntos de vista y desde cualquiera otro porque como digo: Las diferencias en lugar de crear un cisma entre las personas, ponen en la mesa información que aumenta el bagaje cultural y abre el horizonte, enriqueciendo la vida.

   Después de esa conversación, me di en pensar sobre lo que estuvimos hablando y entrando en reflexión, pensé: El tiempo como la vida, ni es  corto ni es largo y como tal, es lo que es; no tiene talla, tiene minutos, horas, días, años y siglos pero, alto…hasta los años podemos llegar; porque…de los siglos, los seres humanos solo podemos hablar, pues somos demasiado pequeños y tenemos demasiadas limitaciones para poder penetrar en ellos y mucho menos poder vivirlos, los siglos son propiedad exclusiva de Dios y sí, los podemos compartir pero hablando de historia, no en el mundo real, ni en el día a día.

   El tiempo se mide con una percepción mental que ni es corta, ni es larga; es lo que es y somos nosotros, los seres humanos los que le ponemos medida, sintiendo que es corto o largo, según sean nuestras circunstancias del momento, por eso decimos cuando nos sentimos optimistas o estamos disfrutando de algo que nos llena la vida a plenitud: El tiempo se me hizo muy corto o: El tiempo pasó volando, y no es un simple decir, es que en esas circunstancias, el tiempo parece diluirse  para bien en nuestro estado de  ánimo.

Así mismo, cuando sentimos que avanzamos perdidos por la vida porque estamos pasando por momentos difíciles, solemos decir: El tiempo se me hace eterno, el tiempo no corre, miro el reloj y apenas han transcurrido unos minutos y a mí me ha parecido que han transcurrido horas, en este caso, el tiempo parece estancarse, anclarse a nuestro estado de ánimo, así transcurre la vida por el tiempo.

   Cero, –y esto es un concepto muy personal —que el tiempo premia nuestros éxitos y castiga nuestros fracasos, pero insisto en decir que: El tiempo es un cronómetro que mide la manera de  enfrentarnos con la vida, que aunque suene a confrontación no lo es porque creo que a  la vida hay que enfrentarla, si queremos ganarnos su respeto. Por eso, cuando la encaramos con responsabilidad, con decisión y valentía, el tiempo se convierte en nuestro aliado, si por el contrario, somos timoratos y pisamos con temor, el tiempo se devuelve, se convierte en nuestro enemigo y nos recuerda que no hemos sabido desempeñarnos en la vida, que lo hemos malgastado y él, nos pasa la factura, acortando o alargando nuestras percepciones de acuerdo a lo que corresponda. Reconvención o premio, esa es su máxima.

   Llegados a este punto, he de hablar de la vida en el tiempo. ¿Es corta la vida? Mi creencia personal a este respecto es que…la vida como el tiempo, no me parece corta ni larga, me parece suficiente, dentro de lo normal y de lo razonable, lo que pasa es que como los caballos, nos la pasamos: Caracoleando y en eso se nos va la mayor parte y cuando nos detenemos a pensar y queremos, –como los caballos– emprender la carrera de nuestra vida, miramos hacia la meta y tenemos que concluir que: Estamos en Septiembre y para llegar a Diciembre ya queda poco y no  es suficiente el tiempo que nos queda para llegar a la meta.

   Ya para terminar, creo que debemos sincronizar la vida con el tiempo porque el tiempo y la vida son inseparables y estar preparados para entrar en acción más temprano que tarde para que el tiempo no nos atropelle cuando la vida exija  concluir las cosas en su afán por sellar el libro de contabilidad en el que anota nuestros actos, antes de cerrarlo definitivamente porque la partida a la última morada se acerca y no dejar asuntos pendientes y así estar seguros que no tendremos que emprender el viaje de regreso -–la reencarnación lo explica— para empezar de nuevo lo que pudimos concluir con éxito cuando aún permanecía abierto el libro de la vida y nuestros, buenos o malos actos en ella a través del tiempo, podían ser contabilizados y aportar un resultado.

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