El tema de hoy es: ¿Quién dice que los hombres no lloran?

 

llorar

El tema de hoy es¿Quién dijo que los hombres no lloran?

    Hay una expresión que dice: Los hombres no lloran, y yo quisiera saber ¿quién es el macho que lo puede probar? “Pa” (para) macho yo, perdón; eso me creía y las veces que he llorado en mi vida, no se pueden contar con los dedos de mis manos, ni aunque tuviera cien, y estoy seguro que todavía no he acabado de sumar porque en la vida hay momentos duros en los que llorar es la única opción si

queremos evitar males mayores, hemos de llorar si queremos rebajamos tensiones y a más de humanizarnos, somos más hombres si se quiere porque somos íntegros y porque al llorar, exteriorizamos un modo de sentir y sintiendo como cualquiera persona, somos más grandes ante la adversidad, no importa que en la percepción popular se siga creyendo que llorar es de cobardes y que a los hombres no nos está permitido hacerlo y que se lo debemos dejar a las mujeres, porque según esa misma percepción ellas sí pueden llorar sin que se les pueda calificar mal por ese hecho tan humano. Pues, no, me rebelo ante tamaña insensatez y digo que a los hombres, como a las mujeres, nos está permitido llorar cuando tenemos un motivo para hacerlo, porque haciéndolo, primero, preservamos nuestra salud y después expresamos  sin ataduras las penas que nos afligen, pero  nunca jamás debilidad.

  Cuando lloramos, nos humanizamos, bajándonos del pedestal de hombres duros que nos hemos hecho a medida y transitamos por los mismos caminos que el más común de los mortales, mostrando nuestras penas, nuestras debilidades pero también nuestra humanidad y el entendimiento de que somos hombres pero también seres humanos comunes y corrientes con grandezas y mezquindades, con momentos en los que podemos pasar por hombres duros y también por esos momentos que nos cuesta aceptar, los de hombres débiles, humanos y aunque esas debilidades sean pasajeras, hemos de aprender a vivir con ellas porque son parte de la vida del hombre y hemos de tener claro que en algún momento se han de manifestar, de otra manera, no seríamos hombres.

  Yo creo que llorar es tan de humanos como lo es respirar y que por ser hombres, no estamos vacunados contra los problemas que pueden llevarnos en un momento dado a perder la fe y la esperanza en la vida y en los demás y que por eso mismo, llorar es tan de humanos que nos hace más reales.

     Ahora bien, mirando el hecho desde otro lado y buscando unificar puntos de vista, hay un punto de comparación y que nos hace a los hombres tan parecidos respecto del llorar, y es que  casi todos perdemos la honradez; al negar un hecho tan común y natural y nos cubrimos con la capa de los superhéroes para no reconocer que somos simplemente hombres, comunes y corrientes, mortales con debilidades humanas y que el llorar es una de ellas, que bien entendida, no tiene que avergonzarnos, por el contrario, nos humaniza y nos da la oportunidad de sentirnos hombres íntegros y consecuentes con nuestros sentimientos y nuestras debilidades pero que en ningún momento nos resta hombría, esa que queremos mostrar y afirmar en todo momento  y que por llorar, no perdemos.

  Llegados a este punto y ya que estamos hablando de los hombres y del llorar y olvidando que los hombres no lloran, recordemos y recordando, me viene el recuerdo de una canción ranchera del Gran José Alfredo Jiménez, titulada: Cuando lloran los hombres.  Que en uno de sus apartes dice: “Yo no sé qué pase, pero hay un momento que lloran los hombres” Y ya que he recordado, me pregunto: ¿en qué circunstancias? Por qué causa?  Y me respondo: Hay tantas causas, tantas circunstancias que  como dice el ya mencionado: Don José Alfredo Jiménez –el mismo a que hace  referencia José Sabina en su disco: “Por el bulevar de los sueños rotos– y que dice en uno de sus apartes: “Las amarguras, no son amargas; cuando las canta Chabela Vargas y las escribe un tal José Alfredo– Siempre habrá un momento apropiado para llorar y ese momento es real y es mejor asumirlo porque como escribió José Alfredo Jiménez, hay un momento en que todos los hombres lloramos, ya de cada quien es la opción de aceptarlo o no, pero llorar, lloramos.

  Ya para terminar y olvidados de que los hombres no lloran,  cuando sientas que el mundo se te cae encima, que nada es posible, que todo está perdido, que la vida es una mierda y que tu no lo puedes remediar, llora con la grandeza de quien sabe estar en el lugar y momento que le corresponde, seguro de que en las lágrimas encontrarás consuelo y tal vez una solución porque nada es eterno y todo, por difícil que parezca, tiene una solución, de ti depende encontrar el hilo que te lleve hasta la chistera del mago que le provea la solución a tu problema del momento o echarte a llorar sin más objetivo que la desespereranza, y  no hacer nada que salve.

 

 

 

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