El tema de hoy es: el miedo I

miedo

El tema de hoy es el miedo

   El miedo es una emoción que tiene cabida en todos los seres humanos sin excepción porque es humano, porque es una aparte de la vida, y a través de él, podemos vivir un equilibrio precario pero equilibrio al fin de cuentas porque sin sentir el miedo, la irreflexión y la temeridad pudieran ser los caminos que nos lleven al precipicio y desde este punto de vista, podemos decir que el miedo puede ser un agente de control y bien podemos pensar

también que si no estuviera presente en los seres humanos, los delitos de toda laya se dispararían, porque puede más el miedo que la hipocresía y los hipotéticos frenos morales de que nos habla la religión y de los que en apariencia nos imponen las leyes creadas por los estados, encaminadas a ejercer el control de la población.

  El miedo se puede manifestar sin una justificación y puede venir de procesos mentales automáticos y por tanto desconocidos conscientemente, por ejemplo, puede aflorar cuando tenemos que dar un paso en la vida que no teníamos pensado o cuando queremos emprender algo, ante lo nuevo o desconocido, el miedo está presente como un recordatorio de que lo que estamos a punto de iniciar es incierto por desconocimiento pero hemos de tener claro que el miedo no puede ser el camino a la  duda o al fracaso, lo hemos de entender como una advertencia de que hemos de ser cuidadosos ante lo desconocido como lo haríamos si iniciáramos un periplo por caminos inexplorados, lo podemos entender también como la advertencia de una voz interior –intuición—que nos dice: Alerta y firme, pero  no nos dice que tenemos que permanecer estáticos o abortar un proyecto por el simple hecho de sentirlo, más bien nos dice: Sé cuidadoso, mide tus pasos, piensa antes de actuar, usa el sentido de la razón antes que el sentido común o sentido escaso como yo lo llamo, pero avanza, construye tus propios puentes, abre tu senda, marca el camino y ve más allá porque tal vez en ese más allá desconocido, encuentres lo que estás buscando.

  Ahora bien, el miedo, como lo entiendo, como lo siento yo, se presenta en cualquier momento y ante cualquier circunstancia, por ejemplo, lo podemos sentir si pensamos en la muerte, más por desconocimiento de lo que la muerte es, de lo que pueda pasar en ese trance y de lo que una vez cruzado el río Estigia nos vamos a encontrar en ese más allá ignoto y enigmático que por tener que enfrentarla propiamente porque, creo yo que toda persona sensata y racional, ante la muerte, ha de tener claro que un día tendrá esa cita inoportuna y desagradable pero intransferible e innegociable y que por ser un hecho que se tiene que dar, no podrá obviarla, quedando claro que cuando la muerte da un paso en nuestra dirección, solo queda aceptarlo –el hecho quiero decir–  de buen grado, otra reacción, no cambiará ese designio y con la muerte no hay diálogo ni negociación, cuando se presenta, todo está consumado, la muerte es la que nos corta el camino y hablando fuerte nos dice: Hasta aquí tienes licencia, a partir de aquí y mientras se lleva a cabo la transición, soy yo , la muerte la que decide por ti.

  Continuando con mi disertación sobre el miedo, digo que los seres humanos en algunos momentos de la vida, sentimos miedo hasta de nuestra propia sombra, por ejemplo, podemos sentir miedo a ser felices porque podemos pensar que esa felicidad puede ser momentánea, ser un espejismo o que somos felices por error o por creer que no somos merecedores de tanta dicha y así, desojando la margarita, encontramos un sin número de situaciones  hipotéticas  que nos identifican con el miedo, teniendo que concluir que ese temor la más de las veces se debe al desconocimiento de las cosas o a la falta de confianza en nosotros mismos y que por tanto, no se han de materializar.

  El miedo también puede ser un reflejo condicionado de nuestra consciencia que nos dice que no hemos obrado todo lo bien que debiéramos y por tanto el miedo es un recordatorio de que si hemos obrado mal, con intención o sin ella, tenemos que aprestarnos a asumir que tenemos deudas que saldar, monstruos que someter antes de que nos devoren o fantasmas que exorcizar.

 El miedo se presenta ante la creencia de que un peligro,  real o imaginario, presente o futuro nos acecha o acechará y se deriva de la aprensión natural que sentimos los seres humanos ante una amenaza y casi siempre  el miedo no se corresponde con la dimensión de esa amenaza porque la mayoría de las veces se manifiesta sin una causa justificada, o lo hace por suposiciones o aprensiones mentales.

  Ya para terminar, el miedo puede nacer del sentimiento de culpa resultado de entender que no hemos sido justos, no hemos sido responsables con nuestros actos y que como resultado  de esa irresponsabilidad, alguien ha salido perjudicado y el tiempo de pagar por ello ha llegado o está en camino y por esa razón, el miedo toma el lugar de la consciencia para emplazarnos y hace de policía en espera de que la justicia divina se pronuncie.

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