El tema de hoy es: Suerte, destino

descarga  Echando un vistazo a los actos de la vida diaria, veo que tendemos a confiarnos a la suerte para su resolución y culpamos al destino, a Dios o a quien haga falta, cuando las cosas no se  nos dan como  esperábamos, ignorando al verdadero y único culpable: Nosotros mismos, pues solo de quien sufre la consecuencia de sus actos es la responsabilidad aunque conscientemente no esté enterado que es de adentro del ser donde se generan los problemas y que nada externo puede afectarnos si no hemos violado alguna de las leyes espirituales que fueron puestas  en el mundo en el momento mismo de la creación para que guíen nuestro  camino. Llegado  hasta aquí, recuerdo una expresión que viene del mundo musulmán y la transcribo porque me parece muy diciente. “Nos pasamos la vida tirándole piedras a la suerte y luego culpando a Dios por nuestro destino”.

Pienso, que es inútil que por bondad o amor filial y con la mejor de las intenciones, tratemos de desviar del camino a alguien por el hecho de ver  que esa persona va por el lado equivocado de la vida y está a punto de darse el más grande de los porrazos, porque el karma se cumple tanto si queremos como si no o si creemos en él o no, al ser  una deuda adquirida, aunque no seamos conscientes de ello, y las deudas solo se saldan con el cumplimiento de la obligación contraída.

Otra cosa es alargar el sufrimiento y querer una ampliación de  los plazos de ejecución, que no se nos dará; porque: Toda fecha se llega, todo plazo se cumple y en casos de deudas espirituales, solo quien las contrae puede redimirlas y esto solo se logra aprendiendo la lección espiritual que deriva del hecho en sí y hasta que no se asimile la lección,  la deuda o el karma —- da igual como se nombre– no perderá validez y solo de la persona depende si el plazo es de meses, años o siglos.

Esta es la realidad que la mayoría de los seres humanos no llegamos o entender o no queremos, porque en unos casos no lo creemos posible y en otros nos revelamos abiertamente contra ello, por considerar que se está cometiendo un atropello en nuestra contra o porque dentro de nuestro razonamiento deductivo, pensamos que no tenemos porque creer y menos acatar  normas hechas por un ser que aunque lo sabemos superior, no da la cara y al no poder luchar por lo que creemos nuestros derechos; en igualdad de condiciones, entendemos que estamos exentos de su cumplimiento.

Esta es una manera de entender nuestra vida, apartados de la influencia moral de las religiones que tantas dudas han sembrado, al menos en mi caso y entender que apartados de influencias  y obligaciones extrañas, mejor será tratar de encontrar la salida o el mejor camino por nosotros mismos, olvidados del pecado de que nos habla la doctrina, entendiendo sí, que cometemos errores, teniendo claro que, es mejor equivocarse de buena fe que haberlo hecho influenciados por algo o por  alguien.

Ya para terminar, si tomamos un camino que ya estaba signado por la equivocación, será mejor haberlo hecho siguiendo nuestro propio razonamiento o nuestras deducciones que haberlo hecho siguiendo directrices ajenas o una doctrina dudosa o enrevesada.

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