El tema de hoy es: La herencia de Adán y Eva

  descarga Cuando hablo de la  Herencia de Adán y Eva, estoy hablando del “pecado original” con el que la doctrina nos ha cargado a todos los seres humanos por el simple hecho de nacer y esta carga se nos ha impuesto por encima de la ley de Dios por parte de quienes son sus supuestos representantes en la tierra que por  su condición, adquirida o usurpada, tendrían que saberlo mejor que cualquiera otro ser humano que no ostenta el título de: Representante de Dios en la tierra. Y ya con un pie en este berenjenal en el que me he metido, tratando de desmontar la culpa del “pecado original” con la que  supuestamente cargamos toda la humanidad, solo me queda decir que, a las pruebas me remito. Así dice el capítulo 18, versículo 20 del libro de Ezequiel: Solo aquel que peque, morirá, ni el hijo ha de pagar por los pecados de sus padres, ni el padre por los pecados del hijo, el justo recibirá el premio a su justicia y el malvado el castigo a su maldad.

El capítulo 24, versículo 16 del libro denominado Deuteronomio dice: Los padres no podrán ser condenados a muerte por culpa de lo que puedan haber hecho sus hijos, ni los hijos por lo que hayan hecho sus padres, sino que cada uno morirá por su propio pecado.

Ezequiel nuevamente en su capítulo 18, versículos 2ª4 dice: ¿por qué en Israel, no deja de repetirse aquel refrán que dice: Los padres comen uvas agrias y a los hijos se les destemplan los dientes? Yo, el Señor, juro por mi vida que nunca volverán ustedes a repetir este refrán en Israel.  A mí me pertenece todo ser humano, lo mismo el padre que el hijo, aquel que  peque, morirá.

   El capítulo 25, versículo 4 del libro denominado Crónicas dice: Pero no dio muerte a los hijos de ellos, pues, según lo escrito en el libro de la ley de Moisés, el Señor ordenó: Los padres no podrán ser condenados a muerte por culpa de lo que hayan hecho sus hijos, ni los hijos por lo que hayan hecho sus padres, sino que cada uno morirá por su propio pecado. Visto lo visto, creo que poco más puedo decir al respecto, puesto que los libros que he mencionado, ya han hablado por toda la humanidad, tú que estás leyendo este artículo, saca tus propias conclusiones y espero que como yo, te sirva para sentirte limpio del mal llamado: “Pecado original”.

   Esto de la herencia de Adán y Eva, del “pecado original” es algo que entiendo como un contrasentido y una insensatez porque choca frontalmente y sin atenuantes contra la ley de Dios que paradójicamente omiten o mal interpretan quienes dicen ser sus representantes, entonces, como entender que hablando de Dios nos quieran cargar con una falta que no hemos cometido y que absolutamente, va en contra de su ley y en ello no veo justicia, ni amor, ni caridad cristiana y si la biblia es un libro sagrado, nos lo dicen quienes la mal interpretan, ese libro, ya ha dado su veredicto y ese veredicto es absolutorio.

   Ya para terminar, con las citas que he nombrado anteriormente queda zanjado este asunto sobre la herencia de Adán y Eva y para salirme de esta insensatez que para mí es “el pecado original”, pongo a disposición de todos ustedes un granito más de luz sobre el tema, son unos apartes de una obra genial de Rafael Pombo,  llamada: La hora de las tinieblas que en verso, muy seguramente ayudará a poner sensatez en esta historia del “pecado original” o la herencia de Adán y Eva.

                                                             AHÍ LES VA

¡Oh, qué misterio espantoso – es esto de la existencia– ¡revélame algo consciencia!–¡Háblame Dios poderoso!—hay no sé qué pavoroso—en el ser de nuestro ser.— ¿Por qué vine yo a nacer?– ¿Quién a padecer me obligue?–¿Quién dio esa ley enemiga de ser para padecer?

   Ya éramos siervos del mal— y del  dolor penitentes; –y con cadenas ardientes— al crimen de otro amarrados—ya estábamos sentenciados—a purgarlo aquí por él—y a extender para Luzbel— la siembra de los pecados.

¡Oh Adán! ¿Cuándo estuve en ti?– ¿Quién te dio mi alma y mi pecho– ¿Quién te concedió el derecho, de que pecarás por mi?—si en tu falta delinquí—y en tu inficción me condeno– ¿Por qué un Dios tan justo y  bueno–  no me lavó en la virtud, de otro Adán y la salud, no me volvió en cuerpo ajeno?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s