El tema de hoy es: Música y recuerdos

musica y recuerdos

El tema de hoy es música y recuerdos

El tema de hoy es diferente en apariencia y por eso de la apariencia, al final de cuentas no lo es tanto, dada la difusión de los elementos involucrados en él, si diré que tiene que ver con algo bonito y estimulante por un lado, con la música y por el otro con algo que en general se quiere y no evocar, dependiendo de qué, ese

algo son los recuerdos y de ellos tenemos todos los seres humanos por montones para querer recordar pero más de los que  querer borrar de la cinta de la memoria por ser recuerdos ingratos y perversos y no queremos sin ser masoquistas, recordar lo que nos ha hecho daño, aunque al final de cuentas tengamos que aprender  a convivir con ello pues borrar de la mente algo que hayamos vivido, es imposible, solo y tocando madera, si una enfermedad llamada alzheimer se los apropia, podremos olvidar y bien visto, quién por atormentado que esté por sus recuerdos ingratos quisiera recibir la paz de ese bálsamo emponzoñado? Al menos yo no. Así que…a vivir con los recuerdos pero sometidos a nuestro control para que no puedan hacernos daño, que remedio y tanto si queremos como si no, ahí estarán para recordarnos que somos seres humanos, que hemos vivido, bien o mal, acertados o equivocados y ellos son la prueba de lo que haya sido nuestra vida.

   Hablando de la música, una de las partes del título de este artículo,creo yo que está presente en los recuerdos de todos los seres humanos desde los comienzos, quiero decir desde el momento de empezar la gestación en el vientre materno y de ella mamamos a lo largo de toda la vida, la música es comunicación, por eso todos sin excepción la entendemos y de alguna forma nos comunicamos a  través de ella y si hablamos del gusto por la música y los ritmos que nos llegan a gustar,  tengo que decir que en ello juega un papel importante nuestro entorno cercano y esto que digo, lo digo con conocimiento de causa y lo digo porque yo a la par que mamaba leche materna, mamé tangos y rancheras por montones, haciendo mío y de manera involuntaria el gusto musical de mis padres y de mis tíos y si les digo la verdad, me traen buenos recuerdos y no me arrepiento de nada vivido, aunque sí tengo que decir que a lo largo de mi vida, he aprendido a escuchar casi todo lo que tenga ritmo y sonido, por eso es que a medida que vamos creciendo, se nos van pegando otros ritmos que captamos del medio en que nos vamos desenvolviendo y de las circunstancias personales de vida, la música romántica por ejemplo hizo su aparición en mi vida cuando lo hizo el amor y así pasa con casi todos o eso creo y no es que ya no estuviera ahí, a nuestro alcance, es que no nos habíamos dado por enterados y es conocer el amor y abrirse los sentidos y verlo reflejado en muchas de las canciones que escuchamos casualmente o por recomendación de alguien más listo que ya les ha encontrado el sabor y las ha vivido.

   Total que, la música nos hace recordar, nos llena de recuerdos bonitos unas veces, otras nos hace recordar algo vivido y que pensamos que no debió ser, por ejemplo a un amor incomprendido o vil, lo que sí está claro es que de su influencia no se ha salvado nadie, ni románticos, ni lineales –estos que yo llamo lineales son los que no saben expresar el amor, no por no sentirlo si no por no poder o no saber cómo hacerlo–.

   Ahora bien, hablando de recuerdos, se dice que recordar es vivir, lo dice el intérprete musical, lo dice el poeta en sus versos, lo dice quien cierra los ojos y revive una y otra vez parte de lo vivido, tal vez un episodio bonito de su vida que quisiera que no hubiera terminado, que fuera eterno, pero  digo que además de eso, hay recuerdos ingratos, irrecordables si cabe, –“inrecordables” digo yo, así de dolorosos son— Y llegado a este punto, me pongo a recordar y me llegan recuerdos de los tangos y las rancheras que he mamado desde niño y digo que tangos y rancheras cantan más a lo que no debió ser, a la ingratitud, al despecho, al desamor, al dolor, a la traición y paro de contar porque la lista es larga, pero también cantan al amor, al amor correspondido poco y mucho al amor tormentoso, al engañador, al pérfido, al amor traicionero, al amor interesado, al  incomprendido, al malvado, al amor que no lo es porque está contaminado con todas las miserias humanas y todas las bajezas del ser, por esto digo que tangos y rancheras nos acercan más a una realidad molesta pero presente en la vida de las personas desde que el mundo es  mundo y lo curioso es que lo hacen tocándonos las fibras del ser y llevándonos muchas veces a vivir un acto masoquista cuando a pesar del dolor que nos hacen recordar, los escuchamos una y otra y otra y otra vez, como si por hacerlo, pudiéramos borrar los recuerdos doloroso que evocan.  Con todo y eso, bienvenidos…tangos y rancheras.

   Ya para terminar, música y recuerdos nos dicen que…tangos y rancheras tienen una filosofía distinta a la música romántica porque se meten con la vida de las mujeres libres para amar sin restricciones, ni frenos morales, las incomprendidas y mal llamadas: Putas, con la vida del hombre transgresor, del hombre “amador”, del hombre sufridor, del insensato, del hombre pendenciero, del aguantador, del pusilánime, del hombre derecho que odia la delación y se muere sin ser delator como Cruz Medina, el gran malevo del tango de Oscar La Roca: Sangre Maleva, del hombre cumplidor de su palabra para el que la palabra es ley, algo que en estos días poco existe, tangos y rancheras templan el espíritu, y voy a decir algo que tal vez no a todos mis lectores les guste pero lo voy a decir de todas formas, ponen los cojones en su sitio tal vez porque de tanto hablar de tragedias, de actos de valientes, de hombres consecuentes con sus actos, no importa cuales, de penas de amor, de traiciones, de pobreza, de barrios marginales, de  luchas, de muerte, de valor, templan el espíritu en el mundo inmaterial y en el material los nervios y hacen más humanas a las personas y nos acercan un poco a la cruda realidad de la vida para que con los pies en la tierra, entendamos que no todo lo que brilla es oro y es el momento de recomendar a quienes me lean y que no se hayan detenido a escuchar atentamente  un  tango o una ranchera a que lo hagan porque tienen  mucho que enseñar, a eso lo llamo: Aprender en cabeza ajena y termino diciendo que en cuestiones de música, como en la comida, variación, es bueno para el cuerpo y para el espíritu y hasta nos hace parecer ilustrados.

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