El tema de hoy es: Fe y obras

FE Y OBRAS

El tema de hoy es fe y obras

   El tema de hoy es un tema controversial porque veo a muchas personas creer que por el solo hecho de tener lo que ellos entienden por fe sin tener un comportamiento mejor que otros , ya son mejores que las que no la tienen o la entienden de diferente manera, para estas personas su fe lo es todo y no entienden y tal vez ni lo sepan que la fe sin obras es como un jardín sin flores, es como un coche sin motor, un pájaro sin alas, una mujer que no es madre porque no tiene hijos y su sola condición de mujer, no la hace madre, le da la posibilidad de serlo pero eso conlleva un trabajo personal porque preñeces por obra del espíritu santo de lo que nos habla la doctrina, no son posibles en el siglo veintiuno.

Para mí, fe es creer en las posibilidades que tienen las cosas aún sin tener todos elementos de juicio para hacer una evaluación, además de creer en nuestras propias capacidades y nuestra entereza para enfrentarnos incluso a molinos de viento si hace falta, eso es fe para mí y no lo que me enseñaron de niño en la doctrina que palabras más, palabras menos era: creer en lo que no se ve y no se entiende y mi sentido de la razón o la razón natural como denomina mi padre a lo que casi todos llaman sentido común,  no me permite creer en pájaros preñados o vacas que vuelan, pero sí creo en las obras porque las obras son bases sólidas sobre las cuales construir cualquier cosa que se nos antoje posible. Desde mi punto de vista es más rentable tener obras que mostrar o si no las queremos mostrar al menos que hablen por nosotros, que mucha fe, orar parte del día y parte de la noche, darse muchos golpes de pecho entonando el mea culpa y no tener obras en que apoyarse a la hora de enfrentarse con la eternidad a través de la vida con la muerte.

  Ahora bien, la fe ciega, esa que cree todo lo que escucha o en investiduras, me parece a mi que se acerca a la insensatez y otra vez tengo que decir que esto que digo, lo digo desde mi punto de vista, que necesariamente no tiene que ser el tuyo, ya si esa fe va acompañada de buenas obras, las obras la convalidan para actuar en nuestro favor, aunque de todas formas, para mí, las obras solas son suficientes para conseguir un aprobado, otra cosa a tener en cuenta en esto de la fe y obras  es que la fe por sí solo no lleva a parte alguna, no creo que mueva montañas, las obras si, las obras nos pueden llevar hasta el fin de mundo y proporcionarnos un pase para la eternidad en primera clase y ver la partida que se juega en la vida para la eternidad en tribuna preferente.

    Las obras hablan, la fe ciega da tumbos, no escribe, no firma acuerdos ni concede premios, las obras si los conceden porque hablan por quien las lleva a cabo y se presentan como fiador ante los hombres y ante Dios, esto es lo que todos los seres humanos tenemos que entender para ganarnos un puesto en el mundo espiritual, sabiendo fuera de toda duda que las obras nos llevan por el camino llano, nos llevan por el camino fácil de la vida hacia la eternidad, la fe sin obras nos puede llevar por el camino duro, el de los sufrimientos y al final de nuestro viaje por la vida, nos puede dar una ingrata sorpresa, la de tener que volver a empezar el arduo camino del mundo espiritual con el yugo del mundo material uncido al cuello porque no aprobamos el curso, no  nos ganamos el pase perpetuo  a la eternidad, por haber andado equivocados y perdidos por la vida creyéndonos mejores personas que los demás y Justamente llegado a este punto me acuerdo de un cuento que me aprendí en mis tiempos mozos y que transcribo a continuación para, con un poco de humor hablar de lo mismo que vengo haciendo, de fe y obras.

 Se murió una persona que estaba convencida que había obrado bien en su paso por la vida, al dejarlo Caronte  en la orilla a donde llegan los muertos, enfiló por el camino del cielo sin que nadie se lo impidiera hasta encontrarse con una gran puerta cerrada, tocó y salió San Pedro que tomó nota de los antecedentes que el susodicho le dio y entró a hacer la consulta de rigor, transcurrido un tiempo salió y le dijo que no podía entrar en el cielo porque si bien no había hecho nada malo, tampoco había hecho nada bueno a lo que replicó el individuo que no veía por qué entonces no podía entrar si al fin de cuentas lo que era importante era no haber hecho cosas malas, a lo que replicó San Pedro que no era tan simple como él creía, que no solo había que haber sido buena persona, no habiendo hecho mal, sino que también era necesario tener buenas obras en su haber que lo apoyaran en su demanda y que por tanto no podía entrar en el cielo y que podía elegir entre dos opciones: O… permanecer a las puertas del cielo hasta nuevo aviso o recibir de sus manos el óbolo para Caronte y regresar voluntariamente a la tierra a empezar de nuevo pero esta vez sabiendo que eran más importantes las obras que la fe, en cuyo caso muy posiblemente su estancia en la tierra se vería acortada por haberlo hecho sin un dictamen divino.

  ya para terminar de hablar de fe y obras, es importante la enseñanza que se puede sacar del cuento que nos enseña que no vale gran cosa rezar todos los días cien rosarios, escuchar diez misas, darse diez mil golpes de pecho pidiendo perdón si esos actos piadosos no van acompañados de obras que digan que de lo que hay en el corazón, habla la boca, las obras perduran y pagan intereses, la fe se puede acabar y cuando es estéril, quiero decir sin fruto –sin obras—no aporta nada a nuestras demandas por un puesto en el mundo espiritual.

 AA

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