El tema de hoy es: El dineroVI

EL DINERO VI

El tema de hoy es el dinero VI

Con este artículo, vuelve otra vez la burra al trigo y vuelve porque el dinero es un interlocutor permanente en el teatro de la vida e interactúa con todo el mundo sin excepción –no la hay– porque el dinero en menor o mayor medida, está presente en la vida de todos los seres humanos, unos lo atesoran, otros lo rebuscan hasta debajo de las piedras, otros se envilecen, otros más se convierten en verdugos de su propia familia, de sus amigos, de sus vecinos y los demás, muy pocos por cierto hacen uso de él con conciencia social y ayudan a salir adelante a muchas personas a las que se les dificulta hacerse con un mínimo de dinero que al menos cubra sus necesidades básicas y espero que en este tema, nuestros puntos de vista concuerden.

  Ahora bien, viendo la importancia que le damos, tengo que decir que por dinero, se miente, se asesina, se engaña, madruga el cura, se vende el traidor, se envilece el doctor, se le cae la careta al señor que no lo es, se muere el chivo expiatorio, trasnochan las trabajadoras sexuales y el ladrón, baila el perro, baila el gato, canta el pájaro, trabaja el burro y cobra su explotador, mata el sicario, roba el político me jodo yo y en general se negocia con todo, se llega a hacer por el poder del dinero que una persona difame a otra, aseverando que fue testigo de un acto delictuoso, cuando lo que se está llevando a cabo es una infamia, se compra el silencio de quien conoce las debilidades humanas de otro o ese otro paga para que quien conoce lo que no debe, sea silenciado. Es inmensa  la lista de compraventa porque…casi todo se compra, casi todo se vende y vivimos en un mundo de oferta y demanda y lo que menos importa es el valor moral de nuestros actos, porque cuando la codicia se despierta y la avaricia encuentra un hueco a través del cual alimentarse, todo vale y dejan de tener validez los condicionamientos morales, esa barrera que en teoría frena a los seres humanos a la hora de pensar en acometer malos actos pensando en cosechar, no importa que sea iniquidades.

  Visto lo visto, creo, desde mi punto de vista que una de las grandes razones para que este mundo esté tan descarrilado y haya tan mala consciencia en los seres humanos –y no digo que todos seamos así— es por causa del dinero que dicho sea de paso, no es responsable directo de lo que con él se hace,  el hecho se genera por haberlo convertido en el fin primordial de la existencia ante la premisa evidente de que sin él, bien poco respeto merecemos y menos podemos desenvolvernos con soltura y comodidad en este mundo de necesidades y consumismo voraz, donde si se tiene dinero, se tiene respeto, incluso se tacha de buenas personas, a quienes no lo son, sin embargo, quien no lo tiene,siempre está en entredicho o es sospechoso de algo y si hay que elegir a un responsable de algo malo entre quien lo tiene y quién no, la respuesta es obvia, se elige al pobre, que al final de cuentas no se puede defender y si lo hace, el poder del dinero lo aplasta y lo convierte en lo que no es. El dinero borra historiales negros, pasados oscuros, presentes evidentes, lava todas las manchas de la humanidad, quiero decir, de la humanidad que lo tiene por millones porque  las manchas de quienes carecen de él, se hacen más grandes, más sucias si es que cabe el término, incluso hay algunos irreverentes que dicen que: “Al hombre pobre, lo pintó Dios muerto”. Desde luego considerar siquiera esta apreciación es un acto de soberbia y de deshumanización y desde luego la ley de Dios sigue siendo igual para todos y todos tenemos las mismas posibilidades de acceder a él, ya las razones por las que a tantos millones de personas en el mundo se les resiste, no están al alcance de mi razonamiento o tal vez a causa de mis creencias no sea la persona indicada para entenderlas, asimilarlas y después poder explicarlas.

   Así va el mundo de nuestros días y puedo decir que por encima de él, del dinero quiero decir, no está ni Dios y ojo que no es una herejía lo que digo y bien explicado quiere decir que en la consecución del dinero todo vale y Dios, el verdadero no es un obstáculo porque cuando la codicia se despierta y la avaricia toma el control, Dios, el verdadero, es reemplazado por un dios pagano que le nombran: Don dinero  y a ese dios, no hay que rendirle cuentas no hay que darle satisfacciones porque como dios pagano que es, carece de poder y desaparecerá un día sin dejar huella como desaparecerán los seres humanos que ponen en él toda su confianza.

  Ya para terminar, digo que…con dinero o sin dinero, seguimos siendo personas e hijos del mismo Dios que en teoría lo reparte y por tenerlo o carecer de él, no somos, ni mejores, ni peores personas y si se tiene la creencia que con el dinero podemos dictar cátedra, dictaminar sentencias o decidir para bien o para mal en la vida de las personas que no lo tienen es porque el dinero en apariencia da poder aunque cuando miramos a fondo el hecho, ese poder es temor de quienes no lo tienen –hacia quienes lo tienen–  por haber sido testigos en carne propia y ajena de muchas iniquidades cometidas a partir de  él y ser evidente que la mala consciencia es un mal arraigado en casi todos los que lo tienen a manos llenas, pero con todo y eso, lo que no puede ser posible es que haya quienes lleguen a convertirse en malas personas  por el hecho de no tenerlo al permitir que el resentimiento les empuerque la vida.  Cerrando este artículo, tengo que decir que, con dinero o sin él, seguimos siendo seres espirituales con unas obligaciones que cumplir y con un historial que hablará por nosotros cuando nos toque partir en compañía de la muerte a dar cuenta de nuestros actos terrenales y una vez allí, el dinero no será una baza que podamos jugar en nuestro favor, allí no tiene valor, no puede comprar consciencias, ni tapar malos actos, porque allí se juega limpio, no existen tramas corruptas, ni socios con poder que tapen nuestras iniquidades, allí solo hablarán nuestras obras y sobre ellas se tomará una decisión a nuestro favor o en nuestra contra, entonces, es mejor que tengamos buenas obras que nos avalen y no actos piadosos que fueron estériles, que no dieron fruto porque entendimos mal nuestro verdadero papel en este mundo material, buscando un pase preferente  al mundo espiritual.

 

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