El tema de hoy es: Denunciemos sin odiar

DENUNCIEMOS SIN  ODIAR

El tema de hoy es denuciemos sin odiar

   Cuando hablo de que escribo para crear consciencia sobre las cosas que están pasando en el mundo y que nos afectan la vida para mal, todo ello por la mala sangre de los políticos, no insinúo siquiera que haya que odiarlos, solo digo que: Denunciemos sin odiar, cierto es que méritos hacen todos los días, por consiguiente se lo merecen pero es que el odio hace más daño a quien lo siente que a quien va dirigido y desde ese punto de vista, odiar es caer en un círculo vicioso, el círculo vicioso de las malas acciones porque cuando los odiamos, nos hacemos daño, entonces perpetuamos el mal que hacen nuestros “honorables” representantes políticos y como creo que no nos lo merecemos, mejor aparcar el odio y pensar con mucha humanidad que cada quien obtiene lo que se merece y ellos, los políticos, no son una excepción, tiempo al tiempo.

Bien visto, los políticos y por asociación, todos aquellos seres deshumanizados que ejercen el poder en cualquiera de sus modalidades, no tienen consciencia, no porque no la tengan,— valga la paradoja— sino porque no hacen uso de ella cuando llevan a cabos sus actos que se traducen en actuaciones antisociales, practicando la depredación pareciendo que en lugar de cerebro tengan una caja registradora, una cuenta bancaria y un balance que revisar, en el que siempre esperan encontrar una cifra con muchos ceros que muestre sus ganancias, siempre en positivo, nunca jamás en negativo, de ahí les viene su voracidad y su avaricia, también les viene un desasosiego tal, que su vida tiene que ser muy infeliz porque no pueden ser felices quienes todos los días de su mugrosa vida, solo esperan el final del día para hacer balance y saber cuántas fueron sus ganancias y llegada la noche, poco deben dormir porque parte de esa noche que se hizo para el descanso la dedican a pensar como ganar más dinero al día siguiente aunque sea del brazo de la muerte o a planear la siguiente iniquidad, buscando ganar más dinero, no importa quién tenga que caer, qué barbaridad más tengan que cometer al fin de cuentas que solo les importa sumar, lo demás no importa y han de pensar, no sin razón que una raya más que le salga al tigre, no cambia su condición de depredador.

   Continuando con mi disertación hablando de políticos y asociados en el sindicato del crimen alevoso y por demás abusivo y de confianza, no hemos de odiarlos porque ya tienen bastante con sus cargos de consciencia y sus deudas espirituales, que no creo que sientan que son, sus deudas, pero si tenemos la obligación de denunciarlos, de señalarlos con el dedo y en lo posible, de hacerles sentir el peso de sus culpas que son enormes pero no olvidemos que con todo y que sus actos nos perjudican, no somos jueces, por tanto nuestro único cometido es denunciarlos, ya lo de juzgarlos, no nos corresponde, en ese tema somos convidados de piedra, lo que tenga que ver con lo que merezcan sus actos, no lo va a juzgar ni nosotros, ni las leyes de estado, solo Dios los juzgará y no les quepa duda que serán juzgados aunque ellos mismos no se lo crean al fin de cuentas que no creen en Él, y es muy fácil concluirlo porque quien cree en Dios, vigila sus actos para no hacer lo que vaya en contra de sus leyes y estos, solo cometen iniquidades.

   Ya para terminar, denunciemos sin odiar pues, ya se deben odiar ellos mismos porque por muy hijos de mala madre que sean, tienen que saber que lo que están haciendo con el mundo y sus pobladores, es una atrocidad, un acto bárbaro y bien saben aunque no lo quieran reconocer que no hay ningún acto de barbarie que quede sin castigo divino y este les llegará, tanto si creen como si no y cuando ese día llegue, no tendrán amigos, nunca los han tenido, han tenido socios y esclavos, ni tendrán a pesar de su “poder” quien meta la mano por ellos porque quienes fueron sus alcahuetes y socios huirán despavoridos buscando esquivar el golpe de la justicia divina que los alcanzará aunque se vayan a esconder a Samarcanda, ese día, su habilidad para enredar, someter y hacer su voluntad se habrá esfumado, porque no podrán hacer uso de influencias, ni someter por la fuerza de su poder, ni apoyarse en tramas corruptas, es el final y ese final lo determinan sus actos que no admiten apelación porque han sido malos, muy malos y en ese momento, ya ni llorar es bueno porque no habrá quien les tire una toalla salvadora, no tendrán salida, ni existirá apelación, sus casos serán casos juzgados, no va más, todas las apuestas están hechas y les llegó la hora de perder y caerán para no volver a levantarse, es ley de vida o mejor dicho, es justicia divina. No hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla.

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