El tema de hoy es: Los males del mundo

 

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Los males del mundo

Todas las épocas que se suceden a través del tiempo desde que el hombre habita este planeta, han tenido sus males, propios de cada una de ellas y parece casi natural que así sea porque la perfección no puede existir en un mundo material y si lo menciono es porque quiero centrarme en los males del mundo de nuestros días, lo pasado, pasado está y allí se queda como un recordatorio de los males que pueden azotar al planeta.

 

   Como ya dije, los males del mundo en épocas anteriores para mí, no tienen la importancia que tienen los males de nuestra época que son con los que nos toca lidiar, sufrir y penar y dentro de este tema y desde mi punto de vista personal, los más relevantes son: Corrupción política, pobreza dirigida por ciertos intereses en perjuicio de grandes masas de población seleccionadas, mal uso del poder, avaricia, codicia y mala consciencia, planteado el tema, me adentraré un poco en estos los males de nuestra época para que al menos tomemos consciencia de lo que sucede en el mundo y sus consecuencias. El estado de pobreza que sufren dos terceras partes de la población mundial, empieza a desarrollarse en la avaricia y la codicia de unos cuantos bandidos que cuando aúnan esfuerzos, de manera voluntaria o por casualidad, hacen temblar los cimientos que sostienen a la humanidad pues los unos —codiciosos— con su manera insana de desear las cosas y los otros —avariciosos— con su manera de atesorar riquezas, están llevando al mundo a la destrucción porque no es difícil imaginar lo que puede pasar a un planeta como el nuestro con cuatro mil millones de pobres, eso es lo que quiero que veamos todos, que tomemos consciencia y obremos porque de otra manera, no existe un futuro.

   Llego al punto en que hace su aparición la corrupción política que es la que permite que la codicia y la avaricia, echen raíces y crezcan hasta convertirse en un gran problema porque están arrinconando a la población mayoritaria de la tierra, cercenándole de cuajo el acceso a bienes de consumo de primera necesidad en beneficio de quienes poseídos de codicia y avaricia, cobijados por los tejemanejes de la corrupción política se están apropiando de todo lo que represente dinero y poder, propiciando un holocausto mayor que el causado por una conflagración mundial o una pandemia, el que llegará, no nos quepa duda si no hay cambios en la manera de pensar y de obrar de corruptos, avarientos y codiciosos, dueños de una mala consciencia que les permite llevar a cabo sus iniquidades sin remordimientos porque dentro de sus habilidades está la de acallar la consciencia cuando se manifiesta en contra de lo que se puede pensar, para recordarles que se han apartado del camino recto y que sus actos, crean o no traerán consecuencias desgraciadas para quienes sufren por los actos de su mala consciencia pero también para ellos que hacen uso de ella.

   El resultado de todo esto en la población mundial en términos generales es un grado tal de deshumanización que nos hemos hecho insolidarios porque el razonamiento parece ser: Si de dos, uno tiene que morir de hambre, que no sea yo y teniendo este razonamiento presente en todo momento, hemos permitido que la avaricia y la codicia, echen raíces en nuestros corazones, pareciéndonos a quienes nos han llevado a serlo —avaros y codiciosos quiero decir— por esa razón atesoramos de lo poco que tenemos en lugar de compartir y que bien mirado, es más que lo muchos otros tienen.

   Ya para terminar, me queda por nombrar a la mala consciencia, arraigada en quienes amparados por la corrupción, enfermos de codicia y de avaricia, han convertido en negocio cualquier acto, cualquier cosa que se pueda manipular, rinda grandes dividendos y esté cubierto por el manto de la impunidad, jodiéndole la vida a una parte importante de la población del mundo con el único fin de convertirse en los más ricos del cementerio porque allí se llega, con dinero o sin él y la muerte es pareja, no tiene compadres y como el gallo de oro, con todo el mundo se lleva y a quien tenga que asestar el golpe final lo hace sin miramientos, sin tener en cuenta compadrazgos porque no los tiene. Y dicho lo anterior, me pregunto: ¿Vale la pena tanto esfuerzo y tanta vileza para al fin de cuentas, tener el mismo fin de cualquier mortal aunque se denominen: Los más ricos de la tierra y queden convertidos igual que cualquiera de ellos —mortales— en carroña para los gusanos? Con una deuda espiritual de tal magnitud que creyendo o no, solo podrán cubrirla regresando a volver a hacer el recorrido por la vida pero esta vez ocupando el lugar de quienes pisoteó y mato de hambre, de odio y en algunos casos de balazos, de quienes violó, de quienes esclavizó y paro de contar porque enumerar actos de iniquidad no es de mi gusto pero si digo que: Quien se “caga” en la vida de los demás por avaricia, por codicia, por corrupción, es el más vil de los hombres y su castigo será de la magnitud que ameritan sus malas obras,. Tanto si lo sabe o entiende como si no.

 

 

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