El tema de hoy es: Qué es la vida

vidaMuchas veces me pregunto  ¿qué es la vida?  Y empiezo pensando algo tan simple como decir, respirar, porque digo yo, si respiro es porque estoy vivo, pero mi interrogación a cerca de la vida no está hecha para determinar un acto fisiológico, más bien está encaminado a entender el acto en sí de la existencia, de la filosofía que encierra el vivir, del papel que desempeñamos como seres humanos y es en este punto donde me detengo porque pienso que como seres humanos no estamos siendo unos buenos hijos de Dios, no estamos siendo consecuentes con la vida y lo digo así, sin hacer excepciones porque en los males que asolan al mundo, todos tenemos nuestra parte de responsabilidad, ya sea por acción o por omisión.

¿Qué es la vida? Un conjunto de signos vitales, un conjunto de hechos que se desarrollan cronológicamente o no, un puñado de aciertos y un montón de desaciertos? Una lucha constante por conseguir y por mantener? Al precio que sea, ya lo dijo Dan Brown en su Código Da Vinci, “El hombre va más lejos para evitar lo que teme que para conseguir lo que quiere”. Está hecha  la vida del hombre de un montón de mezquindades y algo de generosidad o se es lo uno o lo otro? La experiencia me dice que somos lo uno y lo otro, que tenemos momentos para el altruismo y para la ruindad porque somos temperamentales, impulsivos, desaprensivos, llevados de nuestro parecer y es ahí en donde perdemos el derecho a llamarnos buenos hijos de Dios y cometemos cualquier atrocidad aunque en el fondo de nuestros corazones sepamos que no somos malas personas, pero que si nos dejamos llevar de los malos momentos, lo parecemos.

Hemos llegado a un punto tal de desconocimiento de la vida, –paradójico pero cierto—que no nos damos por enterados que la comida chatarra al final, mata, que el alcohol, mata a largo plazo, –tampoco se a que tan largo plazo—que el cigarrillo también mata y que muchos productos que nos venden como panaceas, son en realidad una causa más de muerte y fuente de riqueza de un puñado de sinvergüenzas degenerados que solo saben de ganar dinero, caiga quien caiga y llegado a este punto, me encuentro con un puñado más de degenerados sinvergüenzas y estos lo son –degenerados y sinvergüenzas—doblemente porque son quienes aprueban y prohíben, me refiero a los políticos y a toda esa parte que legisla en el aparato del estado –al que pertenecemos todos—pero que a la gran mayoría solo nos toca sufrir los desmanes de los degenerados a que hago referencia y decía que los segundos, los políticos son doblemente degenerados porque encierran dentro de sí el mismo mal de los primeros—avaros a toda prueba—pero estos lo condimentan todo con una salsa negra llamada corrupción, que unida al poder, los convierte en los padres del cocktel perfecto –para los dos grupos a que hago referencia–, tan perfecto que son riquísimos y poderosos y con sus tejemanejes están llevando al mundo a la destrucción y no nos damos a la tarea de tomar las medidas correctivas que cambie las cosas, tomando partido por la vida, en su lugar, seguimos consumiendo la basura que nos venden y a la que he hecho referencia, engordamos a los cerdos que nos lo están jodiendo todo en nombre de la avaricia y de la corrupción y ¿nos llamamos, los seres inteligentes de la creación? porque si los políticos hacen el daño que hacen, es porque nosotros se lo permitimos, pero además, somos nosotros una parte de quienes les concedemos el poder con nuestro voto, –los otros son quienes los financian con su dinero que ya saben quienes son– así que…¿de quién es la culpa?.???????. “El que quiera ser águila que vuele, el que quiera ser gusano que se arrastre pero que no llore cuando lo pisen. Esta reflexión nos la dejó escrita para la posteridad el revolucionario mexicano, Emiliano Zapata, paz en su tumba y todos mis respetos.

Ya para terminar, ¿qué es la vida para ti que me lees?, un paraíso o un infierno, una lucha constante o un jardín de rosas o algo que a mí ni se me ha cruzado por la cabeza? Piensa, contéstate, mientras tanto, yo me bato en retirada, esperando sí, que la vida no me atropelle y me permita continuar por el camino con mis dudas y mis certezas, con mis aciertos y desaciertos, con la pregunta constante de si he hecho bien o mal, si digo que lo hecho, hecho está y ya no se puede borrar, quizás enmendar y tengo el borrador el lápiz en mi mano por si llega el momento de poder hacerlo, de todos modos digo que lo que he hecho mal, lo hecho así de buena fe y creyendo que estaba haciendo lo mejor, por lo demás creo que no me arrepiento de nada de lo que he hecho a través de mi vida, que muchas cosas han podido ser distintas, lo son, pero ni modo, a todos nos toca cargar con nuestro equipaje, pesado o liviano, sucio o limpio porque es nuestro y nos toca asumir lo que hemos creado consciente o inconscientemente, ya no es tiempo de lamentaciones, de enmiendas si hubiere lugar, desde luego, pero asumiendo nuestros errores con la altura de los hombres honrados que se pueden haber equivocado pero nunca jamás haber obrado por maldad.

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