El tema de hoy es: El voto como deber y como responsabilidad

EL VOTO COMO DEBER Y COMO RESPONSABILIDAD

El tema de hoy es el voto como deber y como responsabilidad

Lo primero que tengo decir respecto al voto es que, el voto antes que nada es un deber que tenemos todos los seres humanos como miembros activo de una sociedad en la que nos desenvolvemos y por tanto es nuestra responsabilidad lo que pase con el sistema político que nos gobierna que dicho sea de paso se desenvuelve a partir del voto, ya no sé si llamarlo  “democrático” pero lo que si me queda claro es que para que tengamos derecho a exigir derechos y justicia social, tenemos que ser parte del proceso de elección, de otra manera somos solamente convidados de piedra que como en las comedias de Moliere, no pintamos nada y si no pintamos, no podemos ser parte de la solución, ni tenemos derecho a exigir soluciones y podemos hacerlo pidiendo una revocación de mandato, pasando por la desobediencia civil, hasta poder decidir el destino del sistema político con el voto en blanco, no importa cuál sea nuestra inclinación política, hay que votar, en blanco si no creemos en el sistema que nos dirige o si llegado el momento electoral, no encontramos un candidato que llene nuestras expectativas.

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El tema de hoy es: El voto obligatorio

VOTO OBLIGATORIO

El tema de hoy es el voto obligatario

   Con este artículo de hoy, me voy a salir de la línea que he mantenido desde el principio que es tratar temas globales y este tema de hoy aunque tiene toda la cobertura global, si lo voy a desarrollar haciendo énfasis en lo que está pasando en Colombia.

   Nuestro tema de hoy es, el voto obligatorio y me he dado a la tarea de escribir sobre este tema porque al gobierno colombiano de turno defendiendo el sistema podrido que tiene, le ha dado por obligar a sus ciudadanos a votar por ley, por decreto o por sus huevos que es lo mismo.

   Pienso que cuando un gobierno tiene que imponer el voto es porque sabe que el sistema no funciona, que está tan viciado que la única manera de mantenerlo funcionando con cierta apariencia de legalidad, es obligando a sus ciudadanos a ir a votar, pues de lo contrario, el sistema queda deslegitimado desde el punto de vista moral y de consciencia porque con el número de votos que reciben quienes se quieren hacer elegir y de los cuales uno es elegido, es inmoral y vergonzoso que tenga la desfachatez de tomar posesión de un cargo que bien sabe que no le pertenece porque no se lo ha ganado, se lo ha regalado el sistema podrido que lo permite porque debería haber una ley que deslegitimara a quien llega a un cargo público, —sea el que fuere— sin tener el apoyo mayoritario del pueblo al que pretende representar.

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