El tema de hoy es: Mis campos de batalla

campo de batalla 3

El tema de hoy es mis campos de batalla

 El escrito de hoy, habla de mí, de mis cosas personales y de los cambios que he ido experimentando a partir de un momento del que hablo más adelante y que sin lugar a dudas, puede serle de utilidad a todo el  que me lea.

    Desde que tengo memoria, mi

vida ha sido una lucha constante y mi guerra personal, ha sido con Dios, con la vida y con el mundo porque muy dentro de mí sentía que Dios estaba ausente, que la vida me daba más palos de los justos y que el mundo todo, estaba confabulado en mi contra y vivir así, no es ni recomendable, ni saludable y entender esta, mi guerra personal, me ha llevado medio siglo, que se escribe pronto, y digo que desde entonces,  ha corrido mucha agua debajo de los puentes y pudo decir también que…lo hecho, hecho está; pero si está mal hecho, hay que enmendarlo. Espero sí, de corazón que mis puntos de vista, mis razonamientos, sirvan  a quienes me lean para que su lucha en la  búsqueda de su camino y su reconciliación o entendimiento con Dios, con la vida y con el mundo, les lleve menos tiempo del que me ha tomado a mí.

  Una vez expuesto lo anterior,  tengo que decir que cuando dejé de pelearme con Dios, con la vida y con el mundo, mis asuntos empezaron a  cambiar para bien y a partir de ahí, me he quitado un peso de encima, tengo más claridad mental, intuyo con mayor facilidad las cosas y el cómo se desenvolverán; sin que por ello, me haya convertido en adivino o mago, más bien es que estoy retomando los hilos de mi vida y prestando más atención a la intuición que yo llamo la voz de Dios y que…desde mis puntos de vista, es el arma mayor que tenemos los seres humanos para poder seguir el hilo de las cosas y así poder encontrar lo que tienen en su interior y después de encontrarlo, poder usarlo en nuestro provecho, en caso contrario no valdría la pena y el valor de la intuición sería desperdiciado.

   Esto que digo de pelearme con Dios, con la vida y con el mundo, es cierto y lo hacía porque al ser de las personas que quieren tener claro el por qué de las cosas y no encontrarle una explicación racional a la manera como se iba desenvolviendo mi vida y ver que iba en contra de lo que yo creía que debía ser, algún culpable habría y quien mejor que Dios pues al fin de cuentas, es el dueño de todo y es quien da y quita,  a más de que siempre se ha dicho que: No se mueve una hoja de un árbol sin que sea su voluntad, ahí, en esa frase se encuentra concentrada la fuerza de la prueba de  su responsabilidad por ser quien permite o directamente ordena las sucesos que se suceden en nuestra vida, para bien o para mal, de esto que digo, venía mi pelea con Dios y no me dirán que no tenía fundamentos, desde mis puntos de vista del momento.

  De mi guerra con la vida, también tengo algo que decir, y es que la vida nos da problemas para resolver pero a veces es muy dura con unos y muy blanda con otros, lo que deviene en un resentimiento hacia ella de quienes nos sentimos por ella  maltratados injustamente porque creemos que…si la justicia es tal, esta tiene que ser igual para todos y no ir atropellando a unos y solapando a otros sin una razón aparente.

  De mi guerra con el mundo, tengo que decir que se daba por la simple razón de ver mucha mala intención en la manera de obrar de los seres humanos en general y no es que yo me haya creído o me crea mejor persona que el resto del mundo pero con mis virtudes y mis defectos, si creo que he tratado de ir por la vida procurando  no hacer daño, aunque también soy muy consciente que no siempre lo he conseguido, unas veces por acción, otras por omisión, otras por mala condición moral o por mala leche y el resultado de la acción, omisión, la moral o la mala leche es el mismo, un daño a  alguna persona y en esa dirección, yo también tengo penas que contar, vergüenzas que ocultar y deudas que saldar.

    Finalmente, vuelvo a repetir que mi lucha han sido con Dios, con la vida y con el mundo, pero al fin he comprendido que mi lucha con Dios, ha sido por desconocimiento y por ignorancia y de esto tiene mucha culpa la doctrina que me enseñaron de niño y tengo que decir que cuando me liberé de ella, –de la doctrina quiero decir– y empecé a pensar sin condicionamientos  y a buscar las cosas de Dios por mí mismo, se acabó la lucha, dejé de ver en Él a un enemigo, a un culpable de todos los males del mundo, empecé a respetarlo y amarlo y me olvidé de temerlo porque entendí que ningún hijo puede temer a su padre y que los padres sin excepción a pesar de sus defectos, quieren lo mejor para sus hijos y hacen lo  posible porque así sea.

    Mi lucha con la vida nació con las pruebas constantes a las que he sido sometido por sentirme injustamente tratado y perseguido, esa lucha terminó el día que entendí que la vida nos tiene que examinar para podernos dar un aprobado y muchas de las veces ha de hacerlo con dolor, pero lo que tenemos que tener claro es que la tenemos que encarar, –nunca retar– con decisión y valentía, solo así nos ganamos su respeto y su aprobación y desde luego, no nos vuelve a  atropellar porque a partir de ese momento, nos trata de igual a igual.

  Mi lucha con el mundo se acabó cuando entendí que…el mundo está poblado por  personas que piensan distinto, obran distinto y creen en cualquier cosa por disparatada que parezca y desde su punto de vista y su manera de entenderlas, todos tienen la razón y todo eso puede chocar con mis creencias, con mis ideas, y con mi manera de obrar; porque no soy tan distinto de los demás, al fin de cuentas somos miembros de una misma sociedad, venimos del mismo lado y aunque sea por distintos caminos, vamos hacia el mismo lugar llegado el momento, y por fuerza tuve que ver que de esas diferencias que tenemos todos los seres humanos es que nace la lucha por defender el espacio y las ideas y cuando dejé de defender y empecé a conciliar antes que enfrentar, se acabó mi lucha y mis diferencias con el mundo, simplemente entendí que hay que dejar que las cosas fluyan a su ritmo y con su razón de ser y que cada quien siga su rumbo sin estorbarnos mejor apoyándonos cuando fuere necesario y santa paz.

  Ya para terminar, he llegado a entender que…ni Dios es culpable de todos los males del mundo, ni de todo lo malo que ha pasado a través del tiempo en mi vida, ni la vida me ha tratado injustamente, aunque me haya exigido más que a otros y he entendido que si me ha exigido más, es porque algo tendría de más que no quería compartir o no me pertenecía, también he podido entender que no hay que luchar con el mundo y que el mundo no es un campo de batalla, ni es un lugar tan inhóspito como pensaba y en el podemos vivir felices y en paz todos, desde luego si entendemos  que somos únicos pero a la vez formamos parte de un sociedad compleja llamada: Humanidad, a la que pertenecemos y en la que tenemos que estar integrados como hubo de ser  la voluntad  de  Dios en el momento de la creación y por encima de todo, tenemos que apoyarnos y amarnos como hermanos en Dios que somos, solo así, el mundo será el paraíso que Dios quiso y que todos anhelamos que sea, aunque hagamos bien poco para lograrlo. Esto es lo que tenemos que cambiar.

 

 

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